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De “buitres” argentinos a chivos expiatorios

Javier Alejandro Ramos

Javier Alejandro Ramos

Publicado: 2014-10-20



A Marco Núñez-Melgar, cónsul del Perú en Argentina lo han usado como chivo expiatorio para lavarse las manos quienes sabían en el gobierno perfectamente que en esa y otras misiones diplomáticas cambian los dólares o euros a la divisa del país de residencia donde cumplen sus funciones, en el lugar que sea más ventajoso, pues hay obligaciones que atender en alquiler de locales, pago de salarios, auspicios y otras yerbas.

La política cambiaria argentina es un desastre, y no tiene la culpa de ella ni el pueblo de ese país, ni los turistas que llevan su bolsa de viaje, ni los diplomáticos que se rigen por leyes del país que los envía a cumplir una función de representación. La culpa del tremendo laberinto en que se debate esta hermana nación la tiene su gobernante, que además en forma agresiva calificas de “buitres” a todo aquel que no piense como ella, critique su accionar errático, o desacate medidas tras medidas pegadas con chicle, impopulares y que ni sus propios funcionarios, estoy seguro, respetan. 

¿Cómo pedir disculpas y dar satisfacciones de oficio, entonces, que en primer lugar no han sido solicitadas y en segundo dejan sin piso a la propia Cancillería peruana, que siempre supo de la práctica de cambiar los pocos dólares que se enviaban por más pesos que en el mercado formal, debido a que si no se hacía esto en un país con inflación galopante, al final se tendría un déficit enorme?

Es un tremendo error que pronto explotará en la propia cara de los hipócritas que hoy manchan la impecable carrera de un funcionario experto en el tema de las migraciones internacionales, y que ha desarrollado una fecunda labor en Buenos Aires, reconocida por todos los peruanos allá e incluso por instituciones y personalidades argentinas.

La pita se rompe siempre por el lado más débil, y éste es el caso de Marco Núñez-Melgar, que ante una política cambiaria inestable ha hecho lo que todos sus antecesores, recibiendo 9 pesos por dólar cuando el “oficial” estaba a 4, y 14 cuando estaba a 8, porque de no ser así no hubiera podido cumplir adecuadamente con su función (deja el récord en el mundo de actuaciones consulares en beneficio de sus connacionales, y una nueva sede, hermosa y elegante, próxima a inaugurarse seguramente con presencia de quienes hoy le bajan el dedo). Además, ha dado escrupulosa cuenta a sus superiores en Torre Tagle de cuando, cómo, donde y a que tipo se cambiaron los dólares,y en qué se gastaron. 

Marco Núnez-Melgar, Cónsul del perú en Argentina, fue desautorizado hipócritamente

Existe un memorándum de la propia Cancillería, que ahora no mencionan y ha desaparecido de las comunicaciones oficiales, que avala dando libertad a sus diplomáticos para efectuar las operaciones cambiarias donde sea más ventajoso para el país, en naciones donde la moneda sea inestable, devaluada permanentemente, víctima de la hiperinflación. El Perú no tiene la culpa si los argentinos se rigen por una ley abusiva. La inmunidad diplomática permite que los fondos peruanos sean tratados como mejor convengan al erario peruano,así como la residencia del embajador, del cónsul, y sus oficinas son territorio peruano mientras haya una bandera rojiblanca ahí aunque se pague alquiler. 

Ni la Cancillería peruana ni el Estado argentino han sido afectados. No se extraviado ni un sólo peso o dólar, por lo que a Marco Núñez-Melgar no se le puede tratar como a un delincuente. Como bien publicó una periodistas peruana, hasta habría que ascenderlo o condecorarlo, por cuidar celosamente los dineros de nuestro país. Si Argentina vive una debacle económica, la nuestra sigue siendo moral, de valores, de irrespeto y conveniencia. Bien dice el dicho que no hay peor enemigo de un peruano, que otro peruano.


Escrito por

jaramos

Periodista y Webmaster Gerente de EVERYTHING NETWORK GROUP Director de los Blogs "Los Puntos sobre las Jotas", "Comunicando" y "NoJodas.pe".


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Los Puntos sobre las Jotas

Tema de cine, políticos, de entretenimiento y discusión. Opiniones muy personales con deseos de ser compartidas y debatidas con respeto