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5 de abril: 23 años después

"Marketeándose como un humilde docente universitario, como un chinito de la esquina que sabía conducir tractores y arar la tierra, repitiendo en pésimo español en cuanto mitin le organizaban los antiderechistas su monserga de “Honladez, tecnología y tlabajo”, Fujimori alcanzó el sillón de Pizarro para convertirse desde él en un dictador obsecuente, en un violador de los derechos humanos hasta de su propia esposa, y en uno de los Jefes de Estado más corruptos de la historia de la humanidad."

Javier Alejandro Ramos

Publicado: 2015-04-05


En 1990, el hijo de inmigrantes japoneses Alberto Fujimori llegó al poder derrotando al candidato que partía favorito, el escritor Mario Vargas Llosa, debido a que supo capitalizar la “ayudadita” que le dio el APRA con su spot televisivo en que se mostraba el apocalipsis que sería para el país la aplicación de un “shock” económico que nos sacara de la hiperinflación que se heredaba del régimen de Alan García.

Su mensaje era tan esperanzador como mentiroso. Marketeándose como un humilde docente universitario, como un chinito de la esquina que sabía conducir tractores y arar la tierra, repitiendo en pésimo español en cuanto mitin le organizaban los antiderechistas su monserga de “Honladez, tecnología y tlabajo”, Fujimori alcanzó el sillón de Pizarro para convertirse desde él en un dictador obsecuente, en un violador de los derechos humanos hasta de su propia esposa, y en uno de los Jefes de Estado más corruptos de la historia de la humanidad. 

No se puede negar que aplicó medidas necesarias para rescatar la economía del país de la debacle desastrosa en que la había dejado el alanismo, y que de alguna manera supervisó el eficiente trabajo de inteligencia policial que iba dando resultados con capturas de mandos importantes del terrorismo, mientras que algunas de sus propuestas eran petardeadas desde el Congreso, pues había perdido la mayoría en ambas Cámaras legislativas de entonces, la de Diputados y la de Senadores.

Envalentonado por el respaldo militar que le otorgaban generales que lo veían manipulable, mal aconsejado por asesores arribistas y convenidos, y digitado casi al punto de la hipnosis por su socio principal y eminencia gris, Vladimiro Montesinos, la noche del 5 de abril de 1992 pateó el endeble tablero de la democracia reconquistaba 12 años antes, e instauró un régimen de facto, copando todos los poderes del Estado con intención de perpetuarse en el poder, y saquear el erario público, y tuvo como aliadas rentadas a las empresas encuestadoras, que vendieron la ilusión de que “eso es lo que quiere la gente”.

Las lecciones que nos dejan estos 23 años son de suma importancia para la generación joven, aquella que recién votará por primera vez en las elecciones del próximo año. No pueden dejarse engañar por la sonrisa supuestamente carismática de Keiko Fujimori (que estudió en el exterior con pensiones A1 pagadas por nosotros, y jamás trabajó pero es co-accionista de minas y otros suntuosos bienes), o por la victimización que se hace del ex presidente reo en una cárcel dorada, repitiéndose que padece una enfermedad terminal (que extrañamente dura ya más una década) y una “depresión severa”, pero sin embargo postea en las redes sociales, pinta cuadros, exige teléfonos, compra miles de soles en comida para sus invitados, y recibe féminas amigas dispuestas a consolarlo.

Hace tiempo escribí en este mismo blog un artículo titulado “En boca del mentiroso el cáncer se hace dudoso”, que suscribo plenamente en esta hora actual, a la luz de lo que siguió pasando con Fujimori tras sus dos gobiernos y su reelección fraudulenta para un tercero, que tuvo que ser interrumpido merced a la propalación de uno de los vídeos en los que se ve a Montesinos, brazo derecho del Presidente, comprando conciencias de parlamentarios, jueces, fiscales y dueños de medios de comunicación, con plata del Estado peruano.

Tras una parodia de persecución a Montesinos, que escapó con las pruebas de su felonía, Fujimori huyó del país sin que hubiera ninguna acusación aún en su contra. Solo se demostró culpable. Aprovechó un viaje oficial al Asia para quedarse allá, renunciando por fax, viviendo a cuerpo de rey en el país de sus ancestros (en el que incluso pretendió postular al Senado o Dieta) mientras aquí se vivía un caos y recién la gente despertaba a lo que fue tener controlados el Poder Judicial, la Fiscalía y los entes electorales, a la intervención de las universidades, al narcoavión presidencial, la venta de armas a las FARC mientras se cacareaba una inexistente lucha contra el narcotráfico, a las matanzas de Barrios Altos y la Cantuta, al grupo Colina, a las torturas y desapariciones de personas que “sabían demasiado”. 

A esos jóvenes que votarán por primera vez hay que decirles cada 5 de abril, aniversario del oprobioso cierre de un Congreso de lejos mucho mejor que el actual, que el delincuente al que se pretendió indultar a la prepo con mil y un estratagemas, permitió que su hermana comerciara con ropa donada de diversos países para niños pobres y muertos de frío en la serranía, que solucionó el largo secuestro de rehenes en la embajada japonesa pero ordenó ejecutar a sus autores ya rendidos y desarmados, que implementó una política de esterilizaciones forzadas en el altipano, y muchas cosas más.

Y que sus seguidores y herederos no han cambiado nada. Martha Chávez sigue tan soberbia como recalcitrante y rabiosa, Trelles dice que “mataron menos” que sus rivales políticos, tuvieron que retirar de la lista parlamentaria varios acusados de narcotráfico y a una “amiguita” del ex presidente, un parlamentario usa su influencia para contratar con el Estado venta de fotocopiadoras, otro regenta un prostíbulo en provincia donde se explota menores de edad, un alcalde recién electo de esa agrupación ya está detenido por recibir una coima.

Ese es el fujimorismo que celebra esta fecha como si hubieran logrado una gran hazaña, mientras los peruanos decentes creemos que no hay nada que festejar, que más bien perpetraron y cometieron crímenes y delitos, y que hay mucho que reflexionar y hacer reflexionar a los demás, para evitar que una de las más nefastas historias del país vuelva a repetirse.


Escrito por

jaramos

Periodista y Webmaster Gerente de EVERYTHING NETWORK GROUP Director de los Blogs "Los Puntos sobre las Jotas", "Comunicando" y "NoJodas.pe".


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Los Puntos sobre las Jotas

Tema de cine, políticos, de entretenimiento y discusión. Opiniones muy personales con deseos de ser compartidas y debatidas con respeto